Máquina y soberanía
El pensamiento planetario de Hui abreva en una nueva matriz basada en la relación entre biodiversidad, noodiversidad y tecnodiversidad. Frente a la tendencia técnica homogeneizante, formula un programa para explorar otras formas de la razón, democratizar la tecnología y avanzar hacia una suerte de “felicidad planetaria”. Si en Recursividad y contingencia se analizan las cuestiones metafísicas y en Arte y cosmotécnica las estéticas, en Máquina y soberanía Hui se enfoca en lo político, completando una trilogía filosófica crítica que asume la impostergable tarea de proyectar una visión de futuro en común.
Arte y cosmotécnica
En 1964, Heidegger postuló que la función histórica de la filosofía de proporcionar una explicación unificada del mundo estaba quedando obsoleta. La cibernética la había vencido, como disciplina capaz de dar cuenta tanto de la interacción de una célula con su entorno hasta del comportamiento humano o el funcionamiento de una computadora. La proclama de Heidegger del “fin de la filosofía” venía acompañada de una importante advertencia: este nuevo ethos tecnológico corre el riesgo de adoptar una actitud colonizadora hacia los seres humanos y el mundo natural. Por ese motivo, sugiere Yuk Hui en este libro, es que Heidegger recurre a artistas como Cézanne y Paul Klee, buscando descubrir una relación más ética entre la vida humana y la naturaleza. Este diálogo que cruza arte, filosofía y tecnología constituye el eje central de Arte y cosmotécnica. Recuperando los interrogantes de sus anteriores trabajos, Hui insiste en la posibilidad de superación de la modernidad desde una perspectiva no europea, esta vez tomando la experiencia estética china como camino para imaginar formas de tecnodiversidad.
Recursividad y contingencia
Inteligencia artificial, aprendizaje automático, tecnologías de vigilancia, algoritmos predictivos: desde hace varias décadas que el vigoroso avance de la cibernética consagró el triunfo de una concepción tecnocientífica del mundo. La automatización de las máquinas digitales ya no parece ser la consumación de viejas utopías tecnológicas, sino más bien el telón de fondo sobre el que se recortan las cada vez más habituales catástrofes climáticas, geopolíticas, financieras, psíquicas. Pero, antes de condenar a la cibernética como el origen de todos nuestros males, es necesario pensar en profundidad en la reciente evolución de los sistemas artificiales y de qué manera estos ponen en crisis la distinción entre naturaleza y tecnología, máquina y organismo, sistema y libertad sobre la que se basó la modernidad. Yuk Hui se aboca a esa tarea mediante una reconstrucción histórico-crítica del concepto de lo orgánico en filosofía, que aparece en la Crítica de la facultad de juzgar de Kant y plantea una ruptura respecto a la visión mecanicista del mundo para fundar un nuevo umbral del pensamiento.

Nació en China. Estudió ingeniería informática y filosofía en la Universidad de Hong Kong y en Goldsmiths, Universidad de Londres, con un enfoque en Filosofía de la Tecnología. Actualmente enseña en la Universidad Bauhaus en Weimar y en la Escuela de Medios Creativos de la Universidad de Hong Kong. Fue investigador asociado en el Instituto de Cultura y Estética de los Medios (ICAM), investigador postdoctoral en el Instituto de Investigación e Innovación del Centro Pompidou en París y científico visitante en los Laboratorios Deutsche Telekom en Berlín. Es el iniciador de la Red de Investigación en Filosofía y Tecnología, una red internacional de intercambio de investigaciones y colaboraciones. Hui ha publicado artículos en distintos medios como Research in Phenomenology, Metaphilosophy, Cahiers Simondon, Deleuze Studies, Implications Philosophiques, Techné, etc. Publicó los libros Fragmentar el futuro (Caja Negra, 2020), 30 Years after Les Immatériaux: Art, Science and Theory (2015, con Andreas Broeckmann), On the Existence of Digital Objects (2016), Recursividad y contingencia (Caja Negra, 2022) y La pregunta por la técnica en China (Caja Negra, 2024). Sus escritos han sido traducidos a una docena de idiomas.