PENSAMIENTOS VERTICALES

MORTON FELDMAN

COLECCIÓN: SYNESTHESIA
TRADUCCIÓN: EZEQUIEL FANEGO
PRÓLOGO: PABLO GIANERA
ISBN: 978-987-1622-17-7
PÁGINAS: 256
AÑO: 2012

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En la historia hay momentos en que todo parece fusionarse en un único acorde y algo completamente nuevo aparece. Uno de esos momentos tuvo lugar en Nueva York a comienzos de los años cincuenta cuando, según palabras de Morton Feldman, “por un breve instante nadie pretendió saber de qué se trataba el arte”. Nuevos territorios fueron descubiertos de manera simultánea en el campo de la pintura, la música, la danza y la literatura. Mientras el expresionismo abstracto conmocionaba al mundo del arte con sus lienzos de grandes proporciones, la espontaneidad de sus trazos y sus colores, Morton Feldman fue, junto con John Cage, quien mejor encarnó el campo de la música esta búsqueda al margen de los valores tradicionales.

Fue en ese clima cultural que Feldman comenzó a componer una música que habitaba en una zona intermedia, entre categorías: entre lo visual y lo auditivo, entre el tiempo y el espacio. Mediante nuevos sistemas de notación abiertos y experimentales, y la implementación de métodos del azar, se propuso liberar al sonido de la retórica musical y del control del compositor. Arribó así a una noción no figurativa de la música, abstracta y concreta a la vez. Intentó ir aún más lejos, al concebir un sonido sin origen ni fuente, algo tan paradójico como el sonido de un instrumento abstracto. Se transformó en un compositor de “lienzos de tiempo”, que buscaba traducir al plano auditivo los estados de tensión e inmovilidad propios de las pinturas de Rothko, la inmediatez y urgencia expresiva de las técnicas del action painting de Pollock y las pinceladas vacilantes y aventuradas de Guston.

Pensamientos verticales, primera edición completa en castellano de los escritos de Feldman, reúne gran cantidad de ensayos, conferencias, anécdotas, entrevistas, notas de programa y textos inéditos en los que el compositor reflexiona sobre su propio trabajo, a la vez que retrata la escena artística neoyorquina de los cincuenta y traza un original linaje estético, no estrictamente musical, en el que compositores como Schubert, Varèse o Cage, escritores como Frank O’Hara y pintores como Mondrian o della Francesca gravitan todos de igual manera.

(Nueva York, 1926 – Buffalo, 1987) Compositor de vangurdia, estudió composición con Wallingford Riegger y Stefan Wolpe. En la década de los cincuenta, cuando estaba mucho más influenciado por artistas del expresionismo abstracto que por otros compositores, comenzó a utilizar un método de notación gráfica que incluía dispositivos que indicaban la duración de una nota mediante un trazo horizontal, o que especificaban con una cifra el número de notas que debían ser tocados en un segmento. El tono y el ritmo eran indicados en términos muy generales, ya que el interés principal se centraba en la manipulación de densidades contrastantes y timbres, generalmente tocados con gran suavidad. Después de varios experimentos durante los años sesenta, Feldman regresó a la notación convencional para sus composiciones. Su música era típicamente minimalista en su simpleza, austeridad y calidad meditativa. Exploró tonos originales a través de repeticiones lentas y espaciadas de sonidos desconectados y suaves, creando así un ambiente calmo y etéreo.